No existe una sola “analítica de ITS” que descarte todo. Las pruebas se seleccionan según la infección que se busca, el tiempo transcurrido y las zonas del cuerpo que pudieron estar expuestas.
Puede utilizarse para VIH, sífilis y determinadas hepatitis, entre otras pruebas.
Puede utilizarse para gonorrea o clamidia en determinadas localizaciones.
Si esas zonas estuvieron expuestas, pueden requerir muestras específicas aunque no haya síntomas.
Muchas ITS pueden ser asintomáticas.
¿Por qué importa dónde hubo exposición?
Una infección puede estar presente en una localización y no en otra. Por ejemplo, una prueba realizada únicamente con orina no permite descartar por sí sola una infección faríngea o rectal si esas zonas también estuvieron expuestas.
¿Cuándo conviene hacer cribados?
La periodicidad depende de las prácticas, el número de parejas, antecedentes, uso de PrEP, diagnósticos previos y otras circunstancias. También conviene consultar ante síntomas, tras recibir aviso de una pareja sexual o después de una exposición que genere dudas.
Pregunta qué infecciones y qué localizaciones se han estudiado. Esa información es tan importante como el resultado.
