La clamidia es una ITS bacteriana frecuente y curable. Puede afectar genitales, recto y garganta y muchas veces no produce síntomas.
Chlamydia trachomatis
Sí, con antibióticos
Con frecuencia ninguno
PCR/NAAT en la zona expuesta
Qué es
Es una infección causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Puede presentarse en uretra, cuello uterino, recto o faringe. Detectarla y tratarla pronto reduce complicaciones y nuevas transmisiones.
Cómo se transmite
Se transmite principalmente mediante relaciones vaginales, anales u orales sin barrera con una persona infectada. También puede transmitirse durante el parto. No se adquiere por compartir baños, cubiertos o contacto social cotidiano.
Síntomas
A menudo no da síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir escozor al orinar, secreción uretral o vaginal, sangrado entre reglas o tras las relaciones, dolor pélvico, dolor o inflamación testicular y molestias, secreción o sangrado rectal. La infección faríngea suele ser asintomática.
Localizaciones y reinfección
La clamidia puede localizarse en genitales, recto o faringe. Tener una infección en una zona no significa necesariamente que esté presente en todas. Tras el tratamiento es posible volver a adquirirla si existe una nueva exposición, por lo que el manejo de parejas y el cribado posterior cuando esté indicado son importantes.
Pruebas y diagnóstico
El diagnóstico suele hacerse con pruebas moleculares (NAAT/PCR). La muestra debe corresponder a la zona expuesta: orina o muestra genital y, cuando proceda, muestras rectales o faríngeas. Una muestra negativa en una localización no descarta infección en otra.
Tratamiento o manejo
Se cura con antibióticos. La pauta depende de la localización, embarazo, alergias y otras circunstancias; debe seguirse la indicación sanitaria y evitar automedicarse. Tras el tratamiento puede ser necesario repetir pruebas en determinadas situaciones.
Posibles complicaciones
Sin tratamiento puede producir enfermedad inflamatoria pélvica, dolor pélvico crónico, embarazo ectópico o infertilidad; en varones puede causar epididimitis. La infección durante el embarazo también requiere valoración específica.
Cómo reducir el riesgo
Preservativos y barreras reducen el riesgo. El cribado periódico puede ser útil según prácticas, número de parejas y recomendaciones sanitarias. Si existe una infección, es importante completar el tratamiento antes de reanudar relaciones según la indicación recibida.
Parejas, contactos y cuándo consultar
Las parejas sexuales recientes pueden necesitar evaluación, pruebas y tratamiento para evitar reinfecciones. Consulta si tienes síntomas, una pareja diagnosticada o una exposición que te preocupe.
Esta ficha es orientativa. Si tienes síntomas, una exposición reciente, una pareja diagnosticada, embarazo o cualquier duda sobre tu situación concreta, consulta con un profesional sanitario.
